El principal progreso de la tecnología de detección viral sobre la citología tradicional es la ganancia en sensibilidad.

En España se registran cada año unos 2.500 casos y cerca de 700 muertes por cáncer de cérvix o cuello de útero, y gracias a las nuevas técnicas de diagnóstico se podrá diagnosticar el riesgo de estos tumores hasta en el 90% de los casos.

Con motivo del XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP-IAP), diferentes expertos han participado en el simposio ‘Estrategias de implementación del test en el cribado de cáncer de cérvix’, para estudiar el cambio actual en el abordaje de la prevención de este tumor.

La causa de la mayoría de los casos de cáncer de cérvix está en la infección persistente por determinados genotipos, como el 16, 18 y 45 del virus del papiloma humano (VPH), también causante de otras lesiones genitales susceptibles de desembocar en neoplasias.

La detección de la presencia del VPH está recomendada para mujeres a partir de los 30 años porque, según ha recordado Xavier Bosch, del Institut Català d’Oncologia de Barcelona, “en edades más jóvenes las infecciones suelen ser transitorias y la mayoría se van a resolver espontáneamente sin necesidad de intervenciones médicas”.

Sin embargo, actualmente esta detección del VPH mediante programas de cribado está experimentando cambios profundos por la llegada de nueva tecnología que puede complementar o reemplazar a la citología convencional.

Según explica el especialista, el principal progreso de la tecnología de detección viral sobre la citología tradicional es la ganancia en sensibilidad, es decir, la capacidad de detectar anomalías que indican el riesgo de desarrollar cáncer en el momento de la exploración.

“Si una mujer tiene una lesión pre-neoplásica y es examinada en un programa de cribado, la probabilidad de que una citología de rutina detecte su lesión es, en promedio, de un 50-60%, por tanto, la mitad de las mujeres con una lesión en curso tendrán un diagnóstico erróneo de normalidad. Por el contrario, la sensibilidad de un test de VPH es del 90-95%, por lo que la tranquilidad que ofrece un resultado de negatividad de VPH con esta técnica es muy superior a la que ofrece un test citológico”, ha precisado.

Estas nuevas técnicas se basan en el diagnóstico molecular, que permite utilizar la misma muestra para realizar una citología y detectar en ella fragmentos de ácidos nucleicos (bien de ADN o de ARNm) del VPH, prácticamente siempre presentes en las lesiones pre neoplásicas y neoplásicas. Para las mujeres la toma de una muestra para VPH no cambia en nada la exploración tradicional para el examen citológico o test de Papanicolau.

La mayoría de los tests disponibles examinan la muestra para detectar ADN viral. Sin embargo, estudios dirigidos a detectar el ARNm identifican la presencia y la actividad de una infección por VPH de alto riesgo, y han demostrado una sensibilidad comparable a los tests de ADN del VPH.

Además, la tecnología de detección viral del VPH permite el procesamiento de miles de muestras de forma muy automatizada y reduce el tiempo de espera de resultados y optimiza el rendimiento del sistema en su conjunto.

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