Ginecólogos del Grupo Anticoncepción como Tratamiento (ACOTA), con el auspicio de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), han elaborado el manual ‘Usos terapéuticos de la anticoncepción hormonal. Revisión de sus condiciones de utilización’ en el que, por primera vez en España, se analizan los usos terapéuticos que pueden tener los métodos anticonceptivos, más allá de evitar embarazos.

Y es que, se ha comprobado que patologías frecuentes en las mujeres durante la edad fértil, como el síndrome de ovario poliquístico, el sangrado menstrual abundante, la dismenorrea, endometriosis, el acné e hirsutismo, el síndrome premenstrual, la amenorrea, la enfermedad de Von Willebrand o la insuficiencia ovárica primaria pueden beneficiarse de los métodos anticonceptivos hormonales como tratamiento, más allá de su mero uso anticonceptivo.

“Sabemos que hay enfermedades como la endometriosis, la amenorrea, el ovario poliquístico y el acné o hirsutismo que pueden verse beneficiadas por su uso. Hemos valorado tanto el anticonceptivo hormonal combinado como el gestágeno”, ha explicado la coordinadora del manual y ginecóloga del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Guadalajara, Esther de la Viuda.

Asimismo, prosigue, en la segunda parte del manual, el reto al que se pretende dar respuesta son a aquellas mujeres que, teniendo una patología que se puede beneficiar con la anticoncepción hormonal, tienen otra de base que, según los criterios médicos de elegibilidad para el uso de anticonceptivos de la Organización Mundial de la Salud, desaconsejan el uso de la anticoncepción hormonal, ya que los posibles riesgos superarían los beneficios o la contraindicarían.

“Tratamos de ver hasta qué punto podemos flexibilizar la indicación de anticonceptivos en aquellos casos en los que el beneficio es superior al riesgo. Con esta revisión, el manual intenta responder a las dudas de los profesionales sanitarios sobre el uso de los anticonceptivos hormonales en las citadas condiciones médicas, y abrir un camino porque hasta la fecha no existen referencias ni trabajos en este sentido”, ha apostillado De la Viuda.

Por su parte, la jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Guadalajara y una de las autoras del libro, María Jesús Cancelo, ha explicado que el manual surge como una necesidad de los clínicos de tener una referencia en cuanto a los beneficios añadidos que tiene la anticoncepción hormonal y, sobre todo, si los criterios de elegibilidad utilizados pueden modificarse de alguna manera cuando se usa la anticoncepción hormonal en el tratamiento de patologías.

“Sabemos que el anticonceptivo tiene beneficios en el tratamiento de patologías. No obstante, encontramos en ocasiones limitaciones por los propios criterios de elegibilidad de la OMS que evalúan la relación riesgo-beneficio y lo hacen sólo como método anticonceptivo. Con el manual “no hemos pretendido enmendar la plana a los criterios de elegibilidad de la OMS pero sí buscar la bibliografía que podría apoyar no seguir estrictamente esos criterios, es decir, en situaciones muy concretas valorar que el beneficio esperado es muy superior al riesgo”, ha añadido.

En este sentido, la ginecóloga del Servicio de Ginecología del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid, Paloma Lobo, ha informado de que ser obesa, fumadora, tener una edad avanzada o migrañas son factores que pueden incrementar los riesgos asociados al uso de anticonceptivos hormonales.

“Ahora bien, hemos hecho una revisión de la literatura en la que se tratan estos temas, hemos visto qué evidencias hay y cómo debe pesar en el asesoramiento que luego hacemos a la paciente. Se trata de poner en la balanza el riesgo-beneficio y utilizar la anticoncepción en mujeres con estos criterios”, ha apostillado.

Algunas de las conclusiones a las que el Grupo ACOTA ha llegado tras la revisión son: en tabaquismo, se ha sido rígido y parece claro que hay mejores opciones que la anticoncepción hormonal combinada en mujeres mayores de 35 años y que fumen más de 15 cigarrillos diarios; mientras que en migrañas, la clave está en realizar un buen diagnóstico de la cefalea para determinar en qué mujeres se podría utilizar.

“Parece razonable que una mujer que tiene una migraña sin aura no tenga una limitación de edad para usar un anticonceptivo con estrógenos. En cuanto a la edad, si una mujer no tiene otros factores de riesgo, el simple hecho de la edad no tiene que ser una contraindicación para usar la anticoncepción hormonal combinada. Y en obesidad, hay más controversia, por lo que conviene revisar las categorías de obesidad para determinar en cuáles la anticoncepción hormonal estaría indicada”, han indicado los expertos.

Del mismo modo, el manual proporciona las recomendaciones jurídicas y legales cuando se utiliza un anticonceptivo fuera de ficha técnica. “Son situaciones especiales que necesitan de amparo jurídico. Hay un real decreto que establece las condiciones para hacerlo, por lo tanto es importante que cuando se prescribe fuera de ficha técnica se haga dentro del contexto de ese real decreto respetando las condiciones”, ha comentado el asesor jurídico de la Sociedad Española de Contracepción y también autor de la obra, Fernando Abellán-García.

En este capítulo, añade, se proyecta el amparo legal sobre los casos clínicos estudiados y se muestra que la anticoncepción hormonal también puede utilizarse para fines que no están recogidos en ficha técnica bajo determinadas condiciones.

“Estas condiciones, que vienen en la norma, se refieren a que se justifique que no hay una alternativa terapéutica mejor para atender las necesidades médicas de la mujer, que exista un consentimiento informado reforzado, y que se deje constancia en la historia clínica del uso de ese medicamento en esas condiciones”, ha zanjado.