Siempre que una pareja nos consulta sobre su fertilidad, lo primero que hacemos es atender sus deseos y preocupaciones, acto seguido damos una información exhaustiva de los aspectos básicos de la fertilidad humana y exponemos nuestro plan de estudio, explicando cuales son nuestros objetivos y protocolos.

El primero de los objetivos es conseguir el embarazo, por el método, tratamiento o técnica más fácil, rápido, económico y menos agresivo. El segundo, una vez conseguida la gestación, es predecir que el embarazo va evolucionar favorablemente y prevenir enfermedades que si aparecieran frustraría la gestación o perjudicaría la salud de la gestante o en el caso más extremo pondría en peligro su vida, y prever que durante el parto no aparezcan complicaciones. Como último y tercer objetivo poner todos los medios diagnósticos para garantizar que nazca un bebe sano.

De forma resumida estos son los tres objetivos:

1. Conocer la fertilidad de la pareja.
2. Conocer que la mujer no padece ningún tipo de enfermedad que malogre o complique la gestación y el parto.
3. Conocer que el desarrollo embriológico del bebé es correcto y no trae ninguna malformación o enfermedad cromosómica.

Estudio de fertilidad del varón:

Estudio del semen para valorar que es fértil, SEMINOGRAMA O ESPERMIOGRAMA. Evaluar las características del eyaculado y que se encuentran dentro de los límites normales (volumen, viscosidad, PH, licuefacción, etc.). Se considera fértil, al varón que al menos tiene 40 o más millones de espermatozoides por ml; si no los tiene, debe tener en el total del eyaculado al menos 100 millones. Comprobar que el 55% de sus espermatozoides son móviles en línea recta, que el 85% estén vivos, y que la morfología sea normal al menos en el 15%.

Conocer la forma de los espermatozoides es importante para conocer la fertilidad masculina. La única función conocida con exactitud de los espermatozoides es vehiculizar la carga genética del varón. Existe una relación directamente proporcional entre la forma del espermatozoide y la carga genética, si la forma del espermatozoide está alterada la carga genética probablemente también lo estará.

Se procederá a preparar el eyaculado como si se fuera a utilizar una técnica de reproducción asistida, CAPACITACIÓN ESPERMÁTICA, a la muestra se le agrega un medio de cultivo y bajo unas condiciones fisicoquímicas especiales (temperatura, humedad, CO2, centrifugación, etc.) que permitan eliminar a todos los espermatozoides muertos, malformados y que no tengan buena motilidad, quedando aquellos, los buenos, que tengan capacidad fecundante. Si se consigue del total del eyaculado al menos 5 millones sabremos que se puede trabajar con cualquiera DE LAS TÉCNICAS DE REPRODUCCIÓN. Mediante la capacitación espermática se podrá comprobar la capacidad del semen para fecundar el óvulo y cuantificar, lo que se conoce como REM (Recuento de Espermatozoides Móviles).

A través del semen se pueden vehiculizar enfermedades de transmisión sexual (HIV, Sífilis) u otras enfermedades (Hepatitis B, Hepatitis C) por lo que se debe comprobar mediante una serie de análisis que el varón no tiene ninguna de estas enfermedades. En el objetivo segundo decíamos que queríamos una gestación libre de enfermedades y en tercero un bebé sano.

Estudio de fertilidad de la mujer:

Hacer una exploración ginecológica y descartar la presencia de enfermedades ginecológicas que imposibiliten la gestación, infecciones, quistes, miomas, tumores, etc.

Comprobar que la mujer es fértil mediante el estudio ecográfico y la valoración de la capacidad de los ovarios de generar óvulos, cuantificando el número de folículos antrales (óvulos) que hay en los ovarios (RESERVA OVÁRICA). Se comprueba también mediante ecografía vaginal que no haya imágenes sospechosas de enfermedades o que indiquen un inadecuado funcionamiento de las trompas. Estas participan de forma decisiva en la fertilidad al ser las encargadas de captar el óvulo cuando la mujer ovula y es donde se produce la fecundación del óvulo, para luego bajar el embrión hasta la cavidad uterina donde se implanta y se desarrolla.

Se comprueba que la cavidad uterina es óptima, en su forma y tamaño, que está capacitada para gestar y desarrollar un bebé. El estudio Doppler de las arterias uterinas nos aporta información para conocer que no se desarrollará enfermedades asociadas a la gestación y que el crecimiento fetal será óptimo y que es el adecuado motor del parto.

Se debe realizar unos análisis de sangre básicos (azúcar, colesterol, hierro, etc.) mas unos de serología Hepatitis B y C; citomegalovirus, Sífilis, Rubeola, Toxoplasmosis, grupo sanguíneo RH y test de Coombs indirecto. Y la constatación de que no padece ninguna enfermedad que se pueda transmitir al bebé.

Concluido el estudio básico de fertilidad y basados en los resultados se aconseja a la pareja cual es el tratamiento o técnica más conveniente, en qué consiste y las probabilidades de conseguir la gestación.

Finalmente si la pareja realiza el tratamiento aconsejado y queda gestante, se hace un seguimiento gestacional y ecográfico durante las primeras 12 semanas para comprobar que el bebé se desarrolla adecuadamente, que no tiene malformaciones ni alteraciones cromosómicas, según las técnicas actuales de diagnóstico, y que nacerá un bebé sano, siendo derivado al médico que le controlará el embarazo (Obstetra).

Cuando el bebé nazca, y con fines estadísticos, precisamos conocer las semanas de gestación en el momento del parto, sexo, peso, talla del bebé, tipo de parto y el resultado del test de APGAR (prueba que se realiza a los recién nacidos).

 

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