Sobre todo en los más jóvenes.

 

El aumento del consumo de cannabis es uno de los factores que ha contribuido a que en los últimos años se estén detectando más casos de trastorno bipolar en España, ya que el riesgo de que se desarrolle aumenta ya desde la primera exposición a esta sustancia y es mayor entre la población más joven.

 

El cannabis lleva años siendo la droga ilegal más frecuente entre los adolescentes. Un reciente estudio europeo reveló que hasta el 16% de los estudiantes de 15 y 16 años decía haberla consumido, un 7% en los últimos 30 días.

 

Y en España, un reciente estudio impulsado desde el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) y financiado por el Plan Nacional sobre Drogas reveló que durante el último año unos 146.000 los escolares españoles se habían iniciado en el cannabis, mientras que 137.000 lo hicieron en el tabaco.

 

En el caso del trastorno bipolar hay diferentes estudios que han demostrado que el consumo de esta sustancia se asocia a un riesgo 2,5 veces mayor de que se activen los genes de la bipolaridad y aumenta si se consume de forma prematura.

 

“No todo el mundo tiene estos genes, pero la exposición del cannabis es un factor de riesgo de que se activen, incluso con un primer consumo si la persona es especialmente vulnerable”, ha reconocido un experto, que recuerda que la edad media de los afectados por este trastorno está en torno a los 30 años aunque uno de cada dos casos tiene su origen en la adolescencia.

 

De hecho, y aunque en los últimos años la formación de los profesionales ha favorecido una mayor detección de pacientes que antes quedaban sin diagnosticar, el mayor consumo de ésta y otras sustancias también ha contribuido a un aumento de casos en España, junto con el uso de antidepresivos en pacientes mal diagnosticados o la privación de sueño.

 

El problema es que cuando se produce un abuso concomitante de alcohol o drogas estos pacientes presentan síntomas más persistentes, graves y resistentes al tratamiento. Pese a ello, se está haciendo un progreso constante en la investigación de nuevas opciones de tratamiento y la optimización de los ya existentes. Sobre todo, porque se estima que en torno al 15 y el 20% acaban suicidándose.